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El hielo siberiano sigue descubriendo a la comunidad científica ejemplares de animales extinguidos hace miles de años. En este caso se trata de un lanudo de 39.000 años de antigüedad con la peculiaridad de que ha sido recuperado con el con todos sus pliegues y vasos sanguíneos.

Este mamut, que fue bautizado como Yuka, fue hallado en 2010 en el permafrost de la cosa del mar de Laptev, cerca de Yukagir. Tenía entre entre seis y nueve años cuando murió y por fin ha sido reveladas las investigaciones sobre el mismo. Sus restos se han podido visitar en la Russian Geographic Society hasta el pasado 6 de noviembre.

Los científicos publicaron el estudio sobre Yuka el pasado 25 de octubre en la revista Quaternary Internacional. En él se nos cuenta que examinaron el cerebro del mamut usando la tomografía computerizada (CT) y las imágenes por resonancia magnética (MRI). Gracias a su excelente conservación el equipo investigador pudo estudiar el cerebelo del animal con estas técnicas de escáner.

Precisamente, la importancia de este hallazgo reside en que hasta ahora no había sido podido estudiar el cerebro de un mamut lanudo, comenta Anastasia Kharlamova, del Research Institute of Human Morphology, que firma este estudio con su equipo de colegas y afirma que ha sido un gran hallazgo para la historia de la Paleoneurología.

Además, pudieron encontrar rastros de tejido nervioso, el principal componente del sistema nervioso, responsable de que el animal reaccionara ante los estímulos y enviara impulsos a las diferentes partes del cuerpo. En el caso de Yuka, Kharlamova afirma que poseía una estructura cerebral similar a los modernos elefantes, que no nos olvidemos pertenecen a la misma familia que los mamuts, los Elephantiade.

Los aficionados a la Paleontología recordarán dos bebés de mamuts lanudos encontrados también en el permafrost de en 2007 y 2009. Estos no tenían el cerebro perfectamente conservado como Yuka, sin embargo, el contenido de su estómago permanecía intacto.

La Brújula Verde