Las Chauques son islas que conforman aquella población flotante en el golfo de Reloncaví, al norte de Quinchao en Chiloé. Aquí el Pacífico extiende cariñosamente sus brazos para configurar su geografía. En las islas hay lugares como Mechuque, su principal puerto comercial; Voigue, Cheniao, Añihué, San José, Isla Cola, Aulín, Maluco, Metahué, Coneb y otros lugares.

chauques

Por Antonio Cárdenas Tabies / Ultimas Noticias, 28-04-1977

En las capillas de estas aldeas se celebra a los santos patronos con procesiones de imágenes talladas en madera por los santeros de la zona, en cada una de sus fiestas tradicionales.

En medicina popular se celebra la más extraña ceremonia mágica como el castigo del Cosme (pahueldún, árbol del trauco) para curar los aires lanzados por éste cuya ceremonia la realiza en San José de Chauques Juan Isidro Coñoecar.

Coñoecar corta en la noche un pedazo del árbol del Pahueldún (Cyna-Chum pachiphilum) en el bosque lo cuelga en un extremo y le aguza el otro extremo y empieza a darle de latigazos con un cordel de boqui y le dice enérgicamente:

-¡Mea Cusme!, ¡Mea Cusme!, ¡Mea Cosme!

Al cabo de cinco minutos “el cusme” empieza a expeler un líquido que es recogido en un tarro pequeño, entonces se descuelga y es arrastrado por el camino dándole de guascazos hasta la casa del enfermo, al que se le da de beber el líquido emanado por el trauco y enseguida el madero es sepultado en el fondo del  mar con grandes a fin de que se ahogue. Una vez muerto, sana el enfermo. Otra de las costumbres observadas en la Isla Cola es la pesca de cangrejos con antorchas. Para ello los isleños en las noches de primaveral, bajan hasta el mar con antorchas de lino y canastos. Con las teas encandilan a los cangrejos, éstos se quedan enceguecidos con la luz y son capturados. Durante esta faena los isleños entonan cantos típicos.

En Voigue se cuenta de un joven que se perdió en pleno invierno; lo buscaron por todos los rincones de la islita en la misma tarde de su desaparecimiento, ya que no pudo marcharse en embarcación alguna por lo borrascoso del tiempo.

Después de un mes apareció en el galpón de su casa con la misma ropa que se perdió, sin una sola mancha de tierra y tampoco tenía hambre. Cuando se le preguntó dónde había estado, contestó que no se acordaba. El joven cada cierto tiempo salía corriendo de su casa y desaparecía hasta que un hermano suyo lo llevó a la Argentina por temor a que un día no volviera más.

En este mismo lugar, todas las noches se veía una casa alumbrada, hasta que en una de éstas tres vecinos trataron de descubrir con lo que allí ocurría. Cuando se acercaban a la vivienda, la caída de un palo los delató y del lugar salieron volando tres hombres de trajes brillantes  que alumbraban el camino y cada uno medía más o menos unos dos metros de alto. Consultado el dueño de casa, que estaba durmiendo, dijo no haber sentido nada extraño.

Los entierros son también comunes en las islas y arden casi todas las noches, siendo más abundantes los días viernes y la noche de San Juan. Una vez fui con unos amigos a sacar uno lo habíamos visto arder la noche anterior, ocasión que aprovechamos para marcarlo; clavamos una varilla de coligue. El lugar estaba lleno de hoyitos pequeños. En ese islote no había animal ninguno; sin embargo al empezar a excavar se nos vino encima un tropel de caballos que hacía temblar la tierra y quebraba las ramas de los arbustos. Del entierro nunca más supimos. De ello puedo testificar que verdaderamente ocurrió, ya que era testigo presencial.

El año pasado en San José de Chauques un lobo de mar salió a tierra y se encaminó hacia el patio de una casa vecina a aullar pese a estar el sitio completamente cerrado. Para sacarlo hubo que desclavar las tablas. La casa en cuestión está como a unos cincuenta metros hasta donde llegan las más altas mareas. ¿Cómo entró? Nadie se lo explica.

En Isla Cola, en enero de este año, se escucharon los gritos horripilantes de un ser extraño que atravesó la isla de poniente a oriente, gritos que fueron escuchados por todo el vecindario a la salida de un velatorio. Eran tan extraños y horribles que la gente caía al suelo de susto. ¿Quién era este extraño personaje? ¿De dónde vino? Nadie lo sabe pero la verdad que tales hechos han ocurrido y no hay una explicación racional.