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Aunque la noticia no es nueva, sigue siendo inquietante pues la legislación española sigue activa a este respecto, considerando que la llamada geoingeniería puede causar serios problemas de sequía entre otras consecuencias, según informó recientemente la Asociación Nacional Española Cielos Limpios.

A estas alturas no podemos mirar para otro lado a sabiendas que nuestros cielos se encuentran saturados de metales tóxicos, como el aluminio, el estroncio, el bario, el manganeso, etc. y partículas químicas que son rociadas desde aviones a reacción como parte de programas internacionales de ingeniería climática o geoingeniería (“SRM” y “SAG”).

Según informaciones de esta asociación “cualquiera que se tome para investigar los programas de SRM (gestión de la radiación solar) y SAG (geoingeniería de aerosoles estratosféricos) se encuentra con que muchos de los efectos ‘pronosticados’ de estos programas masivos que alteran el clima no se cuestionan. La comunidad de la ciencia del clima está mintiendo descaradamente acerca de los programas de ingeniería climática en curso, afirmando que son sólo ‘propuestas’. Uno de los muchos efectos bien conocidos relacionados con la geoingeniería que no se discute es la SEQUÍA.”

Y no hemos de extrañarnos porque las evidencias las tenemos en cualquier parte y en cualquier momento. Sólo hay que observar nuestros cielos para darnos cuenta de ello.

Nuestra atmósfera queda saturada de partículas “nano” y otros productos químicos tóxicos proporcionando demasiados “núcleos de condesación”. La humedad en el ambiente se adhiere a estas partículas y continúa migrando en forma de neblina de aspecto sucio y/o nubes artificiales.Esto es algo que muchos hemos visto con demasiada frecuencia.

El exceso de partículas impide la formación de gotas para producir precipitación. Ademas, la Geoingeniería también reduce las precipitaciones por el bloqueo del al reducir la evaporación en los océanos.

Cielos Limpios también nos informa de que otra de las consecuencias del uso de la geoingeniería es la disminución de viento, aunque no en todos los escenarios, especifica. Esto también contribuye a la reducción de la evaporación sobre los océanos y por lo tanto aumenta la sequía en las masas de tierra.

Todos estos efectos están, a día de hoy, bien documentados y cualquiera que lo desee puede investigarlos sin demasiadas trabas. También existen diversos estudios científicos que admiten que el uso de la geoingeniería podría provocar sequías o diluvios, sin embargo, pese a ello, en ninguno de estos estudios se admite el hecho de que la fumigación global de nuestros cielos ha sido una realidad horrible desde hace mucho tiempo.

Pero hay más. Otra de las consecuencias del uso de estas técnicas el deterioro y destrucción de la capa de , pero parece ser que esta cantinela ya está tan asimilada en muchos subconscientes y apenas se le toma en consideración. No debemos olvidar que la destrucción de la capa de conlleva el aumento de las radiaciones UV resultando de este deterioro.

¿Te has dado cuenta que en EE.UU. la mitad del país se quema y la otra mitad se congela? Esto se debe a que el movimiento de corriente en chorro está siendo manipulado radicalmente con instalaciones de calentadores ionosféricos, y hay tantos como 26 en todo el mundo. El más conocido es el (High frecuencia Active Auroral Research Program). Según las informaciones de Cielos Limpios, este “STREAM MANIPULACIÓN JET” corta literalmente el flujo de la humedad a algunas regiones, mientras que produce diluvios constantes en otras.

Y ahora ¿qué hace España al respecto?

El Real Decreto 849/1986, de 11 de abril, por el que se aprueba el Reglamento del Dominio Público Hidráulico, en su artículo 3 reconoce la modificación climática, (se adjunta el reglamento):

  1. La fase atmosférica del ciclo hidrológico sólo podrá ser modificada artificialmente por la Administración del Estado o por aquéllos a quienes ésta autorice (art. 3 del TR LA). Toda actuación pública o privada tendente a modificar el régimen de lluvias deberá ser aprobada previamente por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, a propuesta del Organismo de cuenca.
  2. A tal efecto, el Organismo de cuenca, a la vista del proyecto presentado por el solicitante, del conocimiento que exista sobre la materia y de los posibles efectos negativos sobre las precipitaciones en otras áreas, previo informe del Instituto Nacional de Meteorología, elevará propuesta al Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo.
  3. Cuando la modificación de la fase atmosférica del ciclo hidrológico tenga por finalidad evitar precipitaciones en forma de granizo o pedrisco, la autorización se otorgará por el Organismo de cuenca por un plazo de doce meses, renovables por períodos idénticos. En la instancia se indicará el alcance de la pretensión y los medios previstos para conseguirla. El Organismo de cuenca, previos los asesoramientos que estime oportunos, otorgará la autorización con carácter discrecional, pudiendo revocarla en cualquier momento si se produjesen resultados no deseados.
  4. Cuando los procedimientos empleados a los efectos de este artículo impliquen la utilización de productos o formas de con propiedades potencialmente adversas para la salud, se requerirá el informe favorable de la Administración Sanitaria para el otorgamiento de la autorización.

Puedes comprobar estos datos en el BOE núm. 103, de 30 de abril de 1986