La leyenda de los humanos a los dioses por parte del pueblo maya, y otros pueblos antiguos de Centroamérica, han generado una gran cantidad de literatura. Precisamente Diego de Landa  en el año 1566 escribió un libro titulado: “Relación de las cosas de Yucatán“, donde aportaba una serie de datos respecto a esta actividad por parte de los mayas.

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Por Raúl Núñez

Muchos investigadores no se tomaron en serio estos relatos, que según Landa estaban rescatados de textos antiguos y crónicas orales que se habían mantenido entre los pobladores de la zona.

El investigador americano Edward Herbert Thompson,  quien le guiaba una fe ciega en descubrir la veracidad de estos sacrificios humanos a los dioses, se interesó sobre este pozo de Chichén-itzá en un viaje que realizó a la zona en el año 1885. Thompson se ganó bien merecido el apodo del “Schliemann de Yucatan”, (haciendo alusión al esmero del descubridor de la ciudad de Troya).

En el territorio de Chichén-itzá, cuyas ruinas cubren una superficie de 5 kilómetros cuadrados se encontraron dos pozos, que constituyeron el primer estimulo para fundar la ciudad; en esta zona no hay ríos ni lagos. El pozo o cenote, palabra que proviene del maya (tz×onot) se encontraba al sur de la ciudad, servía exclusivamente como fuente abastecedora de agua potable, y el otro al norte, el “Cenote Sagrado” era consagrado al culto del , puesto, que tanto  los mayas como los toltecas creían que la sede de este dios era el fondo del pozo de agua. El Cenote Sagrado, unido con el templo mayor de Chichén-itzá por un camino para procesión, empedrado de 300 metros de largo y seis metros de ancho es un orificio ovalado que mide unos 50 metros en su diámetro mayor, sus paredes caen verticalmente unos 20 metros hasta el nivel del agua que es de color verde sucio, y cuya profundidad es a su vez, de otros 20 metros.

Mucha gente de la época irónicamente se reía de las pretensiones de Thompson, quien estaba convencido que la única manera de comprobar si este pozo había recibido en sus profundidades los cuerpos vírgenes de jóvenes doncellas, con los correspondientes regalos a sus dioses, era llegar a descubrir en el fondo de las sucias aguas del pozo restos y vestigios de estos sacrificios.

Primera exploración de Thompson al pozo sagrado

En el año 1904 luego de sortear innumerables obstáculos burocráticos comienza Thompson sus primeros trabajos de investigación en terreno. En la ciudad de Boston había aprendido buceo y ayudándose de poleas y cuerdas prepara sus primeras inmersiones. Sus sensaciones quedaron registradas en su diario de trabajo, que es fuente inestimable para sentir e imaginarse en parte lo que puede sentir un investigador trabajando de corazón.

Thompson escribe:

“Dudo que alguien pueda imaginarse la emoción que yo experimenté cuando cinco hombres montaron la draga, que extendía sus garras sobre el agua negra y por un breve instante quedó suspendida en medio de aquel oscuro pozo, para deslizarse luego hacia las aguas serenas. Tras unos instantes de espera, para dar tiempo a que los garfios mordiesen el lodo del fondo, los obreros hicieron maniobrar las poleas y los cables de acero quedaron tensos por el peso de la carga que subía. Una vuelta a la polea y la draga descargó en la plataforma un montón de restos informes de color castaño oscuro, madera podrida, follaje, ramas rotas, etc. Después se balanceó hacia atrás y quedo de nuevo colgada en posición para ir en busca de otra carga. Día tras día siguió el trabajo sin que ocurriera nada nuevo. Yo empezaba a ponerme nervioso durante el día, y por la noche no podía conciliar el sueño.

¿Es posible me preguntaba, que haya podido ocasionar a mis amigos tantas molestias para después exponerme al ridículo y demostrar que tenían razón quienes afirmaron siempre que tales leyendas no son más que cuentos fantásticos sin ningún fundamental real?…”

 Pero llegó el día en que Thompson encontró dos trozos de color blancuzco amarillento, pegajosos como resina. Los acercó al fuego y observó que despedían un perfume aturdidor. Eran trozos de incienso que quemaban los sacerdotes mayas en sus ritos. Luego comenzó a salir a la luz del día un objeto tras otro, todo lo que él había esperado, instrumentos, joyas, vasijas, puntas de lanzas, y cuchillos de obsidiana y platillos de jade. Y  por último, el primer esqueleto de una joven. Por lo tanto, Diego de Landa tenía razón.

Aún faltaba la parte más dura del trabajo. La grúa recogía cada vez menos objetos. Finalmente extrajo sólo algunas cuantas . Thompson vio llegar el momento de buscar con las manos lo que los dientes de draga ya no podían apresar de las grietas y hendiduras.

Thompson escribe al respecto:

“Un buzo griego, profesional, de nombre Nicolás,  con el cual yo lo había convenido todo de antemano, vino de las Bahamas. Traía consigo su ayudante y juntos hicimos nuestros preparativos para la exploración submarina.

Una vez instruido el personal sobre el empleo de los bombeadores de aire, de los cuales dependía nuestra vida, y en la interpretación de las señales que les haríamos desde el fondo, nos pusimos los trajes de goma y las escalafandras de cobre provistas de ventanillas de cristal y válvulas neumáticas. En el cuello llevábamos cadenas de plomo casi tan pesadas como los cascos y en los pies calzados de lona impermeable con gruesas suela de hierro. Luego que cada uno de la tripulación se había despedido de mí, me solté de la escalera y caí como un tronco de plomo.

Durante los tres primeros minutos de inmersión, los rayos de luz iban cambiando de amarillo al verde, y después a un negro púrpura; luego la oscuridad más completa. Resultó extraño pensar y darse cuenta de que yo era el primer ser vivo que había llegado al fondo del pozo, con intención de salir de nuevo vivo a la superficie.

Luego bajó el griego y se puso a mi lado. Disponía de un reflector submarino y de un teléfono a prueba de agua. Pero después del primer ensayo los hizo izar a la superficie. El medio en que nos movíamos era una especie de caldo impenetrable a los rayos de luz. Nos veíamos por lo tanto, forzados a trabajar en una completa oscuridad. El pozo forma un óvalo cuyo diámetro más largo mide unos 60 metros. El desnivel entre el suelo de la jungla y la superficie del agua oscila entre 20 y 24 metros. Calculo que la profundidad total entre fango y agua era de 20 metros. A unos 9 metros se llegaba a una capa de fango lo suficientemente espesa para poder soportar ramas y otros residuos.

Mientras que buscábamos todo lo que la daga no había podido extraer, de vez en cuando se derrumbaban sobre nosotros bloques de piedras, movidos de repente por el agua Pero no era tan terrible como parece; en el momento de caer las masas de  rocas, mucho antes que nos alcanzaran, sentíamos la presión del agua que les precedía y nos apartaba. Era como una almohada gigantesca la que nos lanzaba suavemente hacia el costado.

En lo que se refiere a resultados de nuestros buceos y de la búsqueda con la draga en el Pozo Sagrado, que se realizó en los años 1904 y 1907, lo primero y más importante que pudimos demostrar fue que la tradición sobre la fuente sagrada es auténtica en sus rasgos esenciales. Encontramos gran número de figuras esculpidas en jade y planchas de oro y de cobre con labor de realce, copal y trocitos de incienso, muchos restos de esqueletos, lanzas con puntas bellamente trabajadas, tanto de pedernal como de obsidiana, y algunos restos de tejidos antiguos, todo lo cual representaba gran valor arqueológico. Entre todo ello había piezas de oro puro, fundidas, repujadas y grabadas. Pero la mayoría de los llamados objetos de oro eran aleaciones de calidad secundaria con más cobre que oro. El valor fundamental radicaba en los signos simbólicos que ostentaban fundidos, grabados o repujados”.

Lugar donde se preparaba a las virgenes (adolescentes) para el sacrificio.

Lugar donde se preparaba a las virgenes (adolescentes) para el sacrificio.

Segunda expedición al pozo sagrado

Thompson este pionero en la exploración  del Pozo Sagrado murió en los años 1935, aunque su llama quedo encendida y el interés al respecto de este lugar lo retomaría 50 años más tarde otra expedición, identificada con las siglas CEDAM, formada por el Instituto Nacional de Antropología, La Sociedad Nacional de Geografía y el Coronel John Craik, quien realizó una serie para la televisión llamada “EXPEDICIÓN”. En 50 años la técnica aporta nuevos medios para la investigación y es así como se gesta otra exploración al Pozo Sagrado.

Este nuevo trabajo cuenta con la mayoría de los buzos en la especialidad de ingenieros, con excepción de dos hombres ranas de la Armada mexicana. Se construyó una especie de ascensor el cual trabajaba en base de presión tubular aliviando en gran medida las labores de extracción de material del fondo del pozo. Esta nueva expedición estuvo bastantes días y horas tratando de extraer algunos restos valiosos y testimoniales de los ritos que se habrían realizado en este lugar. Cuando ya la decepción en el grupo esta cundiendo dado que solo se extraía cieno y rocas, una tarde Norman Scott apareció sonriente ya que traía los primeros descubrimientos de la expedición. Consistían en un cubo de lona, y un incendiario lleno de incienso de copal.

Pero el acierto de esta labor fue extraer de las sucias aguas del Pozo Sagrado una estatuilla maya desfigurada por su prolongada inmersión en el agua. Esta figura estaba realizada en puro caucho mil años antes; los mayas la habían confeccionado para que se ofrendará al dios de la lluvia en el fondo del Pozo Sagrado. Posteriormente se encontraron campanillas de oro y joyas de obsidiana, jade y cristal, todo un tesoro arqueológico para su estudio.

Tercera expedición al pozo sagrado

 El arqueólogo Román Piñachán, del Museo Nacional de Antropología de México, en colaboración con el ya nombrado Norman Scott y Pablo Bush Romero representantes de Expeditions Unlimited Inc., y el CEDAM respectivamente, son todos ellos responsables de una nueva expedición al Pozo Sagrado.

En dicha exploración se empleó primero el bombeo para abatir el nivel del agua, cosa que se logró hasta una profundidad de aproximadamente cinco metros. La idea de vaciar el pozo fue abandonada ya que posiblemente interferiría en los abastecimientos de agua que proveen a toda la península de Yucatán. Norman Scott aplicó sus conocimientos de filtraciones y purificación de aguas en piscinas de natación y se procedió a bombear el agua sucia, para luego devolverla limpia y cristalina al estanque. Para realizar esta enorme labor se recurrió a una empresa privada especializada en productos químicos, llamada Purex Corporation. De esta manera se logró que los buzos tuvieran una visibilidad de hasta casi 10 metros de profundidad, en contraste con los problemas que se encontró Thompson en su primera expedición al Pozo. Los resultados fueron que se logró investigar la parte del Pozo que no había sido estudiada, logrando una gran cantidad de objetos, especialmente vasijas, que seguramente aportaran nuevos datos respecto a otros períodos en la historia de Chichen-itzá.

Como toda investigación, sea esta en el campo que sea, resulta tediosa y muy sacrificada su gestación, más aún su realización, y sin pensar en poder sacar conclusiones concretas sobre lo que se encuentra en un breve tiempo de estudios. Sería un incauto creer que el relato de una investigación es entretenido, y mucho menos comercial, pero si queda para la posterioridad que el espíritu de Edward Herbert Thompson, lleno de fe y entusiasmo, es necesario para este tipo de trabajo. La leyenda de las vírgenes sagradas ofrecidas a los dioses adquirió una realidad incuestionable y desde esos momentos conocemos nuevas vías de investigación para saber realmente como el pueblo maya interpretaba la vida y el universo que los rodeaba.

Kukulcan-Quetzalcoatl : Extraños dioses mayas, que aún no se saben definir su real significado y menos su origen.

Kukulcan-Quetzalcoatl : Extraños dioses mayas, que aún no se saben definir su real significado y menos su origen.

Algunos conceptos a tener en cuenta

Según Sigurd von Wurmb, Quetzalcóatl era el hijo del dios celeste Mixcóatl (Serpiente de las Nubes) y de la diosa terrestre Chimalman (Escudo Acostado) El significado de Quetzalcóatl, a igual que los vocablos Kukulcán, en Yucatán, y Kucumatz en Guatemala, sería “Serpiente cubierta de plumas verdes del quetzal”.

Según la tradición Quetzalcóatl fue elegido por los toltecas, después de la muerte de su padre, rey-sacerdote del reino mítico de Tollan. Al parecer el rey-sacerdote sería la encarnación de un divino ser, que residía originariamente en el cielo estrellado y fue relacionado como explica Krickeberg, con la estrella matutina.

El reino de Tollan (actual ciudad de Tula en el Estado de Hidalgo, en México) sufrió una terrible época de hambre y muchas guerras tribales, hicieron crear una emigración constante a otras regiones. Si a todo esto le agregamos las epidemias, y fenómenos naturales espantosos, pensamos que la emigración fue masiva y muy constante. Quetzalcóatl, habría sido uno de estos emigrantes a la cabeza de varios pueblos y habría llegado a la península de Yucatán luego de una marcha de 1.200 kilómetros. Este cambio de lugar se confirma por la similitud de monumentos de Tula y los de la cuidad de ruinas de Chichen-itza en Yucatán, región de la cultura maya clásica.

Quetzalcóatl, o Kukulcán para el pueblo maya habría sido un reformador político y religioso, y sus enseñanzas y leyes fueron mejor aprovechadas por mayas, que anteriormente por los habitantes de Tollan. Aunque Quetzalcóatl combatió a los mayas y sometió a muchos pueblos, esta comprobado que fusionó ambas culturas. Enseñó a los mayas la artesanía tolteca y reflejó en la construcción de sus templos la cultura maya, siendo aceptada  y asimilada con el paso del tiempo por estos y muchos otros pueblos menores que seguramente participaron voluntariamente, o como esclavos de guerra a la grandeza de aquel fastuoso conglomerado de pueblos.

Muchos principados independientes como Uxmal, Sisal, Izamal, Cabul, Ticul, Tecax, y también Chichén-Itza, eran lugares hermosos, rodeados de prados y bosques. Un camino largo, pedregoso, y muy bien cuidado, unía el Pozo Sagrado con el Templo donde esperaban las vírgenes adolescentes su sacrificio a los dioses de la lluvia, quienes habitaban los fondos de estas lagunas naturales. Muchas familias nobles mayas de Yucatán, así como la de los antiguos aztecas de México, tenían la costumbre de enviar a sus hijas a las “escuelas” de los templos, donde se educaban, y allí, bajo la vigilancia de viejas matronas permanecían hasta la edad de trece o catorce años, en una vida metódica y tranquila, casi conventual. A esa edad las recogían sus padres para devolverlas a la sociedad y a una vida normal; pero algunas de ellas quedaban toda su vida en las “casas de las monjas”, como vírgenes del templo y sacerdotisas, para vigilar el servicio, alimentar a los dioses, y mantener el fuego sagrado.

Chichén-Itza poseía también una de estas “casas de monjas”, y por cierto las más hermosa y la de más prestigio. Para las vírgenes adolescentes  era todo un privilegio ser elegidas entre muchas otras jóvenes para ser inmoladas a los dioses y, aunque en estos tiempos modernos nos parezca algo brutal e inhumano, se debe analizar dentro del contexto de la época y la visión del mundo de estos antiguos mayas. Tampoco debemos rasgar investiduras ya que en nuestros tiempos modernos, existen religiones y creencias que exigen inmolaciones para llegar al Paraíso, y el ser humano continua matando en nombre de los dioses.

El circulo de la vida continua, todo es cíclico, repetitivo,  aunque de diferentes formas… y el hombre sigue siendo una incógnita en mucha de sus facetas.

Bibliografía a consultar:

  • Revistas Cuarta Dimensión  – Argentina
  • Relación de las cosas de Yucatán (Diego de Landa)
  • Instituto Nacional de Antropología de Historia de México
  • Miniguía INAH –México.