atardecer

Nuestro no se ven afectados por la hora del día, sin embargo si puede verse afectado por el color de la luz que llegamos a experimentar. Científicos han hallado un mecanismo neuronal en el que nuestro reloj interno puede medir los cambios en el color de la luz durante el transcurso del amanecer y el atardecer.

Los investigadores estuvieron observando los cambios que produce la luz a la puesta y salida del con el objetivo de analizar si el color podría usarse para determinar la hora del día, así podemos comprobar que la luz del crepúsculo es más azul que durante el día.

Después de realizar diferentes mediciones de la luz, los científicos registraron la actividad eléctrica del “reloj cerebral” en ratones a los que se les sometieron a diferentes pruebas de estímulos visuales. Al final encontraron que muchas eran más sensibles a los cambios de color entre el azul y amarillo más que a los cambios de brillo de la luz.

Posteriormente los científicos recrearon un cielo artificial con sus cambios diarios de color y brillo. Cuando los ratones fueron colocados bajo este cielo artificial, las temperaturas más altas del cuerpo se produjeron justo después del anochecer, cuando el cielo se volvió de un azul más oscuro. Cuando sólo cambió el brillo del cielo, los ratones estuvieron más activos antes del anochecer, lo que significaba que su reloj biológico no estaba correctamente alineado con el ciclo día-noche.

“Esta es la primera vez que hemos sido capaces de poner a prueba la teoría de que el color afecta nuestro reloj biológico en cualquier mamífero”, dijo Timothy Brown, uno de los investigadores, en un comunicado de prensa.

“Siempre ha sido muy difícil separar el cambio de color con el cambio en el brillo pero utilizando nuevas herramientas experimentales y un enfoque de la psicofísica tuvimos éxito.”

Este estudio fue publicado en la revista PLoS Biology.