Jacques de Molay

Jacques de Molay fue quemado en la hoguera a los 67 años de edad, tras haber permanecido 7 años en prisión. Wikimedia Commons.

La versión más conocida del origen de la es que esta fue creada para ayudar y proteger a los peregrinos cristianos de bandidos y salteadores de caminos mientras se dirigían a Tierra Santa. Con el paso del tiempo,esta orden monástica alcanzaría tal magnitud que fue extremadamente rica y próspera.

En un reciente estudio publicado en la revista Digestive and Liver Disease, algunos investigadores han estado buscando una explicación que resolviera uno de sus misterios más perdurables ¿por qué los miembros de la Orden del Temple parece que pudieron vivir más de 60 años en un momento histórico en que la esperanza media de vida estaba entre los 25 y 40 años?

El primer Gran Maestre del Temple, Hugues de Payens, por ejemplo, vivió hasta la edad de 66 años o el Gran Maestre Jacques de Molay, que fue quemado en la hoguera, había llegado a los 67 años.

Según el estudio mencionado, la clave de esta longevidad era su dieta y sus hábitos de higiene, nada habituales en la época.

“Era obligatorio lavarse las manos antes de comer”, comenta el coautor del estudio Francesco Franceschi, de la Universidad Católica de Roma. “Por otra parte, el comedor debía estar siempre muy limpio y siempre con manteles disponibles. En cuanto a los , estaba estrictamente prohibida, agradeciendo mucho el pescado, el queso, el aceite de oliva y la fruta fresca”.

Franceschi y sus colegas estuvieron indagando en documentos históricos de la época y observaron que los caballeros comían carne sólo tres veces por semana, evitando así los riesgos carcinogénicos de la carne a la parrilla que era muy habitual por aquella época. Consideraron el marisco el mejor sustituto de la carne, aprovechando de esta manera los beneficiosos efectos de los ácidos grasos omega-3. También consumían grandes cantidades de legumbres.

Estos hábitos alimenticios no eran habituales, pues en la Edad Media la mayoría de la gente tenían dietas ricas en grasas y con grandes aportaciones calóricas dando lugar a problemas de salud como la diabetes, la gota o la alta presion arterial.

Los templarios, al parecer, pudieron haber disfrutado de dietas alimenticias de mucho mejor calidad de las que actualmente usamos la mayoría de nosotros actualmente.