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A finales del año 2000 y primeros meses del 2001, reportamos unos incidentes a modo de flash informativo de última hora (pendientes de profundizar por falta de tiempo y fechas tan señaladas) que esporádicamente habían ocurrido en la zona norte de Sevilla, concretamente por el círculo formado entre Cazalla de la Sierra, Constantina, San Nicolás del Puerto y algunas pequeñas aldeas correspondientes a estos términos de los municipios serranos.

Esta antigua zona minera, sigue a la espera de ser declarada monumento natural y se encuentra en los términos municipales de Cazalla y Constantina en la LOG. 5º38’W, LAT. 37º59’N, con una altitud media de 700 a 800 metros sobre el nivel del mar, constituye una de las zonas altas del borde meridional de la meseta que limita con la depresión del Guadalquivir. Una de las curiosidades de este terreno es que su relieve kárstico en forma de torrecillas, está formada por calizas cámbricas que han sufrido una evolución “antrópica” realizada por la mano del hombre. Antigua explotación minera del tiempo de los romanos y posteriormente reutilizada por una compañía inglesa de minas de hierros, se extraía la ganga residual de elementos como la BARITA y OLIGISTOS de un bello brillo de ricos colores amarillentos, rojizos y siderita férrica; esta mina, hoy está totalmente desmantelada, pero sigue siendo acoso de todos los saqueadores que intentan sacar el mínimo partido a las chatarras que aún quedan desparramadas y semienterradas como raíles, guías, tubos, vigas y encofrados.

Su antiguo barrio de viviendas, almacenes y talleres del poblado donde moraban los dueños y mineros, está destruido o en un lamentable estado ruinoso con el consiguiente peligro para el visitante ávido de fisgonear entre los escombros y laberinto de habitaciones de las viviendas, hace pocos años estas sirvieron durante algún tiempo como escuela taller y campamento.

Al ser un terreno de características tan especiales, habitualmente es objeto de visitas y acampadas de grupos de familias, ecologistas, montañeros, estudiantes y universitarios. Verdaderamente merece la pena perderse por el intrincado terreno durante algunas horas, ya que este invita a disfrutar de muchas de las curiosidades únicas que solo se repiten en terrenos similares en Indonesia.

Una vez introducido al lector en el lugar, pasamos a contar como se encauzo esta investigación, irónicamente por esas casualidades que difícilmente se repiten dos veces en la vida, y como habitualmente ocurre nos llegó la voz de alarma de terceras personas un incidente ocurrido en la sierra norte de Sevilla, el caso no nos mereció mucha fiabilidad, José Manuel y yo, después de escuchar a nuestro confidente, creímos estar ante otro caso de ensoñación y ficción con remanentes de película de celuloide a lo Spielberg, con otra familia de contactados con el ánimo de protagonismo para salir como por aquí decimos en Andalucía, “SALIR EN LOS PAPELES DE GUAPOS” pidiendo pesetas a cambio de soltar la lengua, como las muchas que hemos tenido la desgracia de desvelar como meros fraudes. No obstante antes este caso, (tampoco tenemos la vara de medir la veracidad del encuentro “cercano” de esta familia), la coherencia prima sobre los posibles e insólitos sucesos ocurrido a este grupo de personas con distintas edades y niveles sociales e intelectuales universitarios, magníficos y coherentes diálogos satisfactorios, sin necesidades económicas, ni móviles aparentes de protagonismo o nada que se le parezca.

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Llegamos a contactar con una familia de lo más normal, residentes en uno de los pueblos de la zona (ellos no permiten su localización), nos pidió la máxima discreción hacía los miembros de la familia sólo permitiéndonos comunicar los nombres de pila del matrimonio, Ramón 43 años y Salud 38 años, sus hijos son la niña de 19 años y el chico de 13 años. Estos siempre se encontraron reacios a explicar lo que ocurrió ese sábado tarde hacía las 17 horas aproximadamente.

Aunque esto es una presentación somera, hay que decir que hasta llegar a la localización de esta familia, nos sucedieron unos hechos insólitos, que a continuación exponemos.

José Manuel García Bautista y yo tenemos familias no vinculadas entre nosotros en la zona de Cazalla y Constantina. José Manuel durante las fiestas de Navidad como normalmente ocurre fue a visitarles y en una charla le comentaron el incidente, este lo anotó e hizo un boceto de introducción a la historia que había recibido por parte de uno de sus familiares, por otro cauce yo me encuentro en Sevilla con una prima mía que venía a una revisión médica al Universitario de la Macarena, esta se alojó durante dos o tres días en casa de mi tía y al visitarla me hace saber del mismo caso conocido por José Manuel. Esta vez mi información había ocurrido a un pariente de mi prima, este incidente lo cuenta sin ánimo de transcendencia por lo que me pide el favor de no darlo a “conocer”, pero cuando yo le comento que ese caso está siendo estudiado por mi compañero y amigo, me comunica que cuando llegue al pueblo se pondrá en contacto con esta familia para pedirle si podemos analizar concienzudamente el fenómeno. Curiosamente a los pocos días recibo la aceptación de boca de mi prima y se lo comunico a José Manuel, él simultáneamente tenía noticias frescas de que no había problemas si aceptábamos sus términos y reglas, así como la fecha de la reunión, una vez terminada la Feria de Abril de Sevilla.

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La de esta familia es muy cordial dando una agradable impresión de unidad y buenas relaciones entre ellos, el recibimiento no fue tan frío como en un principio nos esperábamos, pasamos al interior de la vivienda y nos alojamos directamente todos los miembros de la familia, mi prima, Jose y yo en un salón cocina comedor, decorado a lo antiguo, tipo rústico donde impera la simpática sutileza de las manos de la dueña de la casa, detalles muy lugareños de utensilios en hierro y bronce, herramientas y cacharros de cocina dispuestos sobre las paredes sin uso cotidiano sólo con fines decorativos.

Normalmente, cuando comenzamos una investigación después de romper la distanciada y fría tensión de la desconfianza, intentamos cordialmente el acercamiento haciendo preguntas banales o interesándonos por detalles curiosos y ocasionales de la vivienda como.., fotos antiguas, cuadros, o algún mueble u objeto desconocido. Jose y yo, comenzamos cada uno por nuestro lado y dividiendo a los miembros de la familia que tenemos que interrogar sobre el caso que pretendemos, no es una división física sino una división mental acosada por las preguntas que tenemos desarrolladas mentalmente, (a modo de ejemplo mientras yo estoy haciendo una consulta a la madre y la chica referente a una comida típica de la zona, Jose está preguntando al padre y al chico simultáneamente por el color del aparato que vieron esa tarde). Esta táctica nos da una pequeña ventaja y hace mantenerles pensando a cada uno de los miembros en distintos temas para evitar así una respuesta sincronizada ya prevista y predeterminada. Posteriormente todas las preguntas que hemos realizado por separado se reúnen en el formulario previsto al tema, aparte las observaciones incrementaran paulatinamente cada uno de los temas tratados. Muchas veces tenemos que hacer investigaciones paralelas de varios testigos presenciales y ni yo sé exactamente cual es la respuesta obtenida por Jose, ni él las mías, no nos interesa conocerlas para que de esta forma no fijemos un canon establecido, por lo que la frescura de los resultados nos da un mayor margen de confianza y fiabilidad en los resultados obtenidos.

Después de este amplio preámbulo, de nuevo con nuestra familia y la investigación en marcha, los comentarios de estos fueron así:

En principio llegaron a pasar la tarde en la zona del Cerro del Hierro, con ánimos de merendar todos juntos dando un paseo por el lugar, al llegar al poblado aparcaron el coche en lo que en otro tiempo era una plazuela delante de las viviendas, desde ese punto hasta la mina queda un camino cuesta arriba flanqueado en tiempos por una cadena atravesada que impide el paso de los coches hasta la mina, ya que ese camino es un tanto peligroso si no se conoce bien el terreno, (hay muchos agujeros profundos y cortadas laterales del camino con fácil posibilidad de derrumbe). Al sacar la bici del chico de la furgoneta, les pareció ver un resplandor detrás de las lomas por lo que creyeron que comenzaría una tormenta con aparato eléctrico, ya que el día estaba nublado pero con pocos visos de que lloviera, de repente escucharon un estrepitoso ruido muy fuerte que les recordó una carraca o una ristra de petardos como dijo el chico. Este montó en la bici y pausadamente comenzó a adentrarse en un terreno peligroso por lo que Ramón no le permitió que siguiera separándose del grupo ni de la carretera de tierra. De nuevo volvió a sonar el ruido acompañado de los fogonazos de la posible tormenta pero el trueno no llegó a ser escuchado por ningún miembro de la familia, Ramón comentó a Salud y a la niña que posiblemente fueran alpinistas, senderistas o algún grupo de gamberretes haciendo alguna de las suyas, hasta que no remontaron el camino y llegaron a la antigua cabina de protección que servia para resguardarse de las explosiones controladas de la mina, no divisaron lo que realmente estaba ocurriendo en el interior de ese gran agujero que formaba la zona abierta de la mina, delante en el punto opuesto a ellos, en el interior del agujero, dos individuos totalmente implicados en la manipulación sobre una gran roca, hasta aquí una visión normal de unos personajes que por la distancia no podían ser observados con detalle, Salud puso en aviso a Ramón diciéndole que estaban vestidos muy raros, que parecían mecánicos o algo así, Ramón contestó que posiblemente estaban haciendo algún estudio de la zona para alguna posible reapertura o revisar algo de lo que quedara en la mina, los individuos por la distancia y la posición en que se encontraban estaban siendo observado por Ramón, Salud y su familia desde una posición más alta, pero las crestas de los picos del resto del cerro todavía estaba más alto que estos por lo que en ese momento volvieron a ver otro “relámpago” que ya si consiguieron adivinar de donde procedía, este salía de detrás de un camino opuesto y justo encima de los dos individuos de la mina, cuando llegaron Ramón y su familia al filo de la boca, los dos individuos se volvieron hacía ellos como si estos hubieran intuido que acababan de ser pillados infraganti o que les hubieran avisado desde un radio transmisor desde otro punto de la mina. Este movimiento que protagonizaron los dos individuos, les hizo ponerse de frente y pudieron ver que los seres estaban enfundados en unos monos de color gris sin brillo, posiblemente portaban una máscara muy ajustada a la cabeza que impedía tener una visión exacta de los rasgos faciales, aunque según la niña, comentaba que su cabeza era un poco más voluminosa de lo que normalmente tenemos nosotros, al ser sorprendidos estos emprendieron una huida un tanto extraña, mientras uno de ellos se encaminaba hacia la derecha encauzando un promontorio de desechos que hacía las veces de rampa para subir a un nivel superior recorrió casi trescientos metros en cuestión de segundos, el otro de varios saltos sin usar las manos se encaramó por la pared hasta superar un desnivel de mas de treinta metros de tres zancadas, lo curioso es que casi tardaron el mismo tiempo los dos individuos en pasar al nivel superior que los ponía a la misma altura de la familia de Ramón, así quedando todos en el mismo nivel, los dos individuos una vez que volvieron a juntarse en un punto del camino contrario al de la familia estos estaban separados entre unos quinientos y seiscientos metros diametralmente opuestos en línea recta con un agujero debajo de sus pies de entre treinta y cincuenta metros de profundidad. Para poder superar la distancia de entre todos había que desplazarse bordeando y rodeando toda la boca de la mina llegando a recorrer unos mil metros aproximadamente, por lo que materialmente era imposible que Ramón y su familia pudieran acercarse a estos individuos para poder ver quien eran y que estaban haciendo. El comentario entre todos los miembros de la familia fue unánime.., ¿cómo han hecho eso…?,¿serán del circo…?, entre bromas y curiosidades sin perder vista de los de nuevo los relámpagos se hicieron más seguidos dando la sensación a Salud de que había comenzado a quemarse algo detrás del promontorio que impedía observar el final del camino donde se encontraban los . Dando por finalizada la anécdota Salud sacó de la bolsa que llevaba unos bocadillos para los niños y mientras comenzaba a rebuscar el mechero para encender un cigarro, Ramón se separó de la familia y acercó hasta el mismo filo de la mina quedando frente a una puerta de considerables dimensiones excavada en la roca y que da acceso a algunas galerías abandonadas de dentro de la mina, en esta oscura oquedad Ramón pudo divisar ráfagas luminosas de algún potente foco de luz como si soldaran con acetileno o con una unidad eléctrica, por lo con nerviosismo y a voces le dijo a su familia que ya sabía lo que estaba ocurriendo, ¡¡¡son saqueadores o chatarreros que están desvalijando la mina..!!!, vamos a salir de aquí y volvemos al poblado que allí hay más gentes y tenemos la furgoneta aparcada por si se complica la cosa.

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Estando comentando estos detalles con la familia el chico llamó la atención de los padres y señaló hacía el hueco de la mina el cual quedo completamente iluminado interiormente saliendo grandes ráfagas luminosas al exterior, por lo que todos quedaron inmersos en ver que era lo que se estaba moviendo dentro de la mina. de momento esas se materializaron en el exterior de la mano de otros dos individuos como los anteriores que seguían a la espera en el punto opuesto de la familia y por encima de los nuevos humanoides aparecidos del interior, estos portadores de las parecía no pisar el suelo dando la sensación de que estaban a escasos cincuenta centímetros del suelo, estos se quedaron parados por un momento mirando a la familia y tal como ocurriera con la pareja anterior estos siguieron un camino similar al de la subida efectuada por los dos individuos anteriores, esta vez Ramón y el chico eran los que estaban sumidos en una visión irreal, nos comentaron que la sensación fue la de que la luz, era la que les hacía moverse o eran desplazados por ellas sin necesidad de tener que mover ni brazos ni piernas para desplazarse.

Todo esto transcurrió en escasos cuatro o cinco minutos, por lo que materialmente Ramón, Salud y los chicos, casi no habían tenido tiempo material de desplazarse del sitio que tenían como espectadores de primerísima fila. De nuevo uno de los cuatro humanoides, retornó por el camino y volvió a recorrer un tramo a una velocidad impresionante hizo como si por ese sitio donde estaban los escombros que había utilizado para subir buscara algo perdido en la huida, pero en escasos segundos volvió a lado de sus compañeros. A raíz de este segundo sobresalto, dispuestos para una retirada a tiempo del sobresalto se paso al acongojo esta vez de infarto, Salud decía sentir el corazón en su garganta y los oídos parecía que le estallarían de un momento a otro, Ramón sintió como si le retorcieran los intestinos y los niños comenzaron a gritar histéricamente la bici quedó solitaria y tirada en el camino y todos se arroparon en un abrazo comunal detrás de los pilares o trincheras, se quedaron sin fuerzas para mover un músculo, todos hechos una masa familiar de la cual solo se podían apreciar todas las cabezas dirigiendo sus abiertos y asustados ojos hacía el punto del camino donde se encontraban los humanoides, detrás de ellos apareció un gran vehículo de forma rechoncha de color metalizado iluminado por debajo y desplazándose separado del suelo un metro aproximadamente, en un principio Ramón me comentó que el creía que era un 4X4 Mercedes del tipo MUSSO por sus redondeces, pero cuando apareció completamente delante del camino y los cuatro individuos desaparecieron en su interior, comprendió que podía ser diez veces mayor el aparato que estaba viendo delante de sus ojos. Nadie de la familia nos pudo explicar de que forma entraron en el objeto o si fueron desmaterializados, porque esos momentos para esta familia fueron de una confusión extrema, hasta tal punto que cuando el objeto remontó vuelo por encima de los picos de haciendo una “semi ele” hacia arriba todos estallaron en gritos y llantos de impotencia, no fueron capaces de determinarnos que grado de afectación habían padecido tras este brutal impacto psicológico, ellos dicen estar en perfectas condiciones físicas y psíquicas, es más Ramón nos confiesa que le gustaría volver a tener la misma experiencia pero en solitario no con su esposa e hijos de testigos. Cada vez que pasa por esa carretera donde hay que desviarse, levanta la vista por si las moscas.

Tuvimos la oportunidad de acercarnos solo con Ramón al lugar del avistamiento y nos explico cada uno de los pasos que hizo esa tarde, nos llevó hasta la roca que en teoría manipularon o tocaron, sacamos fotos, los niveles de variaciones magnéticas en la zona son grandísimas en movimientos de escasos metros puede haber variaciones en las brújulas de casi 60º para uno u otro lado indistintamente, lógicamente achacable al concepto del terreno ya que son minas donde aún quedan vetas férricas por doquier e incluso algunas por la erosión que está recibiendo el terreno casi a flor de tierra.

Nuestra investigación la hemos querido documentar al máximo posible dentro de nuestros medios materiales y una lógica.

No hemos hecho cartas estelares de la fecha y lugar porque todo transcurrió a plena luz del día, y los objetos percibidos por los testigos tenían formas materiales de difícil confusión.

Esta familia, no tiene traza de querernos mentir, todas las preguntas trampas hemos visto innecesarias de transcribirlas en este documento.

Nosotros solo aportamos el rigor de la investigación por lo que no queremos hacernos responsables de afirmar ni negar estos sucesos, solo pretendemos presentar estos documentos estudiados de primera mano y sin intermediarios, con la mayor seriedad posible. Que cada uno de los que lean estos documentos saque sus propias conclusiones.

José Manuel García Bautista
Rafael Cabello Herrero