Recuperando otro documento interesante de nuestro archivo nos encontramos con este pequeño artículo publicado en la revista Cuarta Dimensión en agosto de 1974. Reproducimos el artículo completo.

Por Daniel Rodríguez Luján

Durante mi estadía en Chile, en Febrero del presente año, tuve la oportunidad de leer la Revista Geográfica de Chile, en su número 21, en la que se comentaba que durante un reconocimiento aéreo, realizado en el Valle de Tafí, fueron descubiertas un gran número de ruinas de forma circular el modo de pircas de de unos 50 centímetros de alto, las que por sus características pareciesen pertenecer a la misma época que las ruinas de Guatacombo, la famosa “Ciudad Perdida” descubierta en 1961 en la Provincia de Tarapacá del hermano país.

Durante el año mencionado en el curso de vuelo de reconocimiento geológico en helicóptero, el Sr. James Kieghlev, de la Asociación Martin Kykes, halló un importante sitio arqueológico en pleno desierto de Atacama, fotografiándolo desde el aire. Posteriormente el geólogo Jefe de la Chile Exploration de Chuquicamata, Dr. Robert Hamilton y el ingeniero Emil de Bruyne, llevaron a cabo trabajos de investigación en dicha área con aviones del Club Aéreo llegando a la conclusión que en la Quebrada de Guatacombo existieron de un desarrollo agrícola, quedando sus huellas bajo el polvo del desierto por muchos siglos, por lo que pasaron desapercibidos para todos los seres humanos.

La ubicación de este yacimiento arqueológico está al este noreste de Quillagua, latitud 20° 59′ Sur y longitud 69° 10′ Oeste, en medio del desierto más estéril del norte de Chile.

En esta desolada tierra se encuentra un geoglifo antropomorfo, que extendido sobre el suelo alcanza una extensión de casi 100 metros y cabe mencionar que en la actualidad no existe camino alguno que permita el acceso a tan enorme figura, sólo visible desde el aire.

La publicación de la Revista Geográfica señala que en las laderas de las colinas de la zona, hay más que serán estudiados en un futuro no muy lejano.

La figura de la conformación antropomórfica está hecha con rocas producto de rodados de brecha volcánica, consistente en material de acarreo. La superficie de estas rocas se presenta cubierta de un barniz del desierto, debido a su larga exposición a la acción de fuertes vientos cargados con arena. Con estas mismas características se muestran las áreas arqueológicas de Guatacombo, las cuales se hallan totalmente cubiertas de terrazas de cultivo que ocupan grandes extensiones a lo largo de la Pampa del Tamarugal.

Los dibujos trazados en los faldeos de las laderas cordilleranas se suponen los obtenían removiendo y ordenando las sueltas, dándole formas diferentes, en algunos casos geométricas, en el lugar hay nada menos que 200 de dichas características.

En un vuelo efectuado sobre el cráter del volcán Licancabur, en las cercanías de San Pedro de Atacama, se pudo detectar con mucha claridad unas ruinas arqueológicas, tal vez las de mayor altura en todo el mundo, 6.000 metros aproximadamente.

El Reverendo Padre Le Paige fue el primero que exploró dichos contextos comentando que quizás se tratase de un adoratorio de los antiguos atacameños.