En 1742, un agricultor levantó por casualidad una vieja piedra de molino, que dejó al descubierto la entrada a una cueva. El hombre tuvo la esperanza de encontrar un por lo que descendió con una cuerda hacia el oscuro interior. Pero lo que encontró fueron unas misteriosas tallas y dibujos en las paredes, esqueletos humanos y restos de vajilla.